En este espacio, exploraremos la relación entre nuestra mente y nuestro cuerpo, y cómo podemos cultivar una mayor conexión y consciencia de nuestro ser físico. A menudo, pasamos tanto tiempo inmersos en nuestras actividades diarias que nos desconectamos de nuestro cuerpo, ignorando las señales que nos envía. Aquí encontrarás consejos prácticos y ejercicios que te ayudarán a reconectar y escuchar las necesidades de tu cuerpo.
El primer paso que debemos dar para poder realizar cualquier cambio en nuestra vida es despertar nuestra conciencia, no importa el tipo de cambio que queramos llevar a cabo, ya sea conseguir una correcta salud nutricional, ya sea mejorar los hábitos alimenticios, llevar a término esa dieta que no hemos logrado conseguir, o mejorar nuestra energía diaria y poder acabar el día sin estar agotados, en definitiva, mejorar nuestro estilo de vida de alguna manera.
Debemos saber que en la conciencia es donde se genera la voluntad, el deseo, las emociones y los sentimientos. Todo ello afecta a nuestro comportamiento diario, a nuestras decisiones, por lo que es necesario saber y ser conscientes de qué deseos, sentimientos y emociones tenemos.
Despertar nuestra conciencia es iniciar un proceso en el que, en algunos momentos, nos sentiremos incómodos, pero que, una vez realizado, nos dará mucha libertad y paz, ya que seremos capaces de realizar cualquier cambio que nos propongamos, porque seremos conscientes de quienes somos, seremos conscientes de nuestras fortalezas y seremos conscientes de las áreas de nuestra vida que deberemos de mejora.
¿Qué es la toma de conciencia del cuerpo físico?
La esencia de la conciencia corporal reside en escuchar nuestro cuerpo, tenemos que prestar atención a nuestras sensaciones físicas pues nuestro cuerpo nos habla y nos dice como estamos en cada momento de nuestra de vida.
Tenemos el poder de desarrollar la capacidad de escucharnos a nosotros mismos, eso hace que dejemos de movernos en automático y empecemos a movernos de forma consciente, permite saber, por ejemplo, cuándo un movimiento es dañino antes de lastimarnos. Si al movernos somos capaces de detectar rápidamente una molestia seremos también capaces de corregirla y no esperar a que duela o haya una lesión.
Una vez que desarrollamos la capacidad de escucharnos acabamos entendiendo lo que hacemos, percibimos y sentimos. De ahí la importancia que tiene la conciencia corporal en nuestra vida cotidiana.
Se trata de una conexión mente-cuerpo, cuando nos centramos en nuestro cuerpo colocamos al mismo nivel el cuerpo que la mente y de esta manera funcionamos como un todo y no por partes separadas, encontrando así el equilibrio necesario para conseguir nuestros objetivos diarios.
La desconexión del cuerpo afecta a nuestras emociones y pensamientos y por ende a nuestra salud y bienestar. ¿Cuántas veces nos ha avisado nuestro cuerpo de que algo no estaba yendo bien y no le hemos hecho caso porque no hemos sabido interpretar lo que él nos estaba diciendo?. A muchos de nosotros nos ha pasado tener que ir a una fiesta, una cena o reunión familiar que no nos apetecía ir y en el trayecto empezar a sentirnos mal, nos empieza a doler el estómago o la tripa o un pequeño malestar. Ahí es donde nuestro cuerpo nos está indicando como nos encontrando por hacer algo que no queremos hacer.
El cuerpo nos da una valiosísima información de cómo estamos y de cómo nos encontramos si sabemos escucharlo, si tenemos conciencia de él.
Reconocer
Escuchando las señales que nuestro cuerpo nos envía podremos reconocer, por ejemplo, el estrés y la tensión acumulada, podremos identificar las necesidades de descanso, de movimiento y de nutrición y, podremos saber la importancia que tiene la intuición corporal en la toma de nuestras decisiones, no es lo mismo tomar una decisión cuando mi cuerpo está agotado o sin energía que cuando está nutrido y descansado, o cuando mi cuerpo está estresado que cuando está tranquilo y sosegado.
Integrar
ómo podemos integrar la toma de conciencia del cuerpo en nuestra vida diaria:
a) Consejos para recordar conectarte con tu cuerpo en medio de la rutina diaria.
– Crea momentos de pausa y atención plena en tu jornada.
– Establece recordatorios y rutinas para mantener la conexión con tu cuerpo.
b) Empieza con la alimentación consciente:
– Cómo cultivar una relación saludable con la comida.
– Practicar la atención plena durante las comidas.
– Elegir alimentos nutritivos y conscientes de nuestras necesidades individuales